QUEMA...CON
CRITERIO
Expertos y artistas muestran sus diferentes visiones de la creación colectiva
en el cierre del festival sevillano Zemos98
JUAN GONZALO. El
Mundo.es. Marzo 2005
SEVILLA.- Si usted sueña con fotogramas cada vez que escucha su disco
preferido, si cree que cada película tiene múltiples posibilidades
de remezcla y su más preciada colección está compuesta
de "librerías de imágenes", entonces, no lo dude: es
un videojockey en potencia.
Para gente con ese tipo de inquietudes está organizado el seminario Arte
del vídeo en directo, que impartirán, entre el 7 y el 11 de marzo,
los artistas Solu y Juanjo Fernández (Videotone) en el Centro Andaluz
de Arte Contemporáneo.
Con esa actividad formativa se cerrará la programación del festival
de creación multimedia Zemos98, cuya séptima edición, repartida
por diferentes sedes en la capital andaluza, incluyó la actuación
estelar, ayer, del escritor conceptual, músico, compositor y artista
neoyorquino Paul D. Miller, conocido como DJ Spooky That Subliminal Kid.
El autor del ensayo sobre la cultura de la reinterpretación Rhythm Science
realizó, tras una gira mundial, una actuación titulada Rebirth
of a nation, basada en la remezcla de la película El nacimiento de una
nación (1915), de D.W. Griffith.
La película del protocineasta norteamericano, un ejercicio de propaganda
racista ambientado en las postrimerías de la Guerra de Secesión,
fue diseccionada y sometida a un peculiar montaje por DJ Spooky, que también
puso su propia banda sonora al espectáculo multimedia.
En la rueda de prensa previa al evento -enmarcado en el programa Sevilla Continuo
Musical del Ayuntamiento hispalense-, Miller dijo que su manera de reinterpretar
la película de Griffith era un modo de trasladar al público la
noción de que "hay muchas versiones de la Historia", en referencia
a la apología del Ku Klux Klan presente en la cinta original. "Para
conocer la historia del cine en Estados Unidos", aseguró, "tienes
que ver cómo se han creado los esterotipos".
DJ Spooky concibe el sampling o muestreo, en este caso videográfico y
musical, como un tipo de escenografía. "Las muestras" -los
fragmentos audiovisuales que maneja el autor cuando realiza su labor de edición-
"son como máscaras", aseguró, mientras animaba al público
a utilizar sus propias versiones para llevar a cabo su montaje personal.
Tras su manipulación de la obra de Griffith, el próximo proyecto
de Miller, según anunció el videojockey de Brooklyn, estará
basado en El triunfo de la voluntad, de la (no menos controvertida) cineasta
alemana Leni Riefenstahl.
La actuación de DJ Spooky cerró brillantemente la oferta performativa
y cinematográfica de Zemos98, que antes había mostrado a la audiencia
los cortometrajes incluidos en su sección oficial. Havanazephyr, de Nick
Jordan; Dies Irae, de Jean-Gabriel Périot; Los niños de Charlot,
de Jorge Naranjo; War Set, de Eduardo Acosta... son sólo algunos de los
títulos que se mostraron en la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad
de Sevilla durante el fin de semana, y que formarán parte del DVD oficial
de Zemos98_7.
Quema... con criterio
Más allá de la exhibición cinematográfica, el propósito
de los organizadores de Zemos98 ha sido estimular una mirada alternativa a cualquier
faceta creativa. En ese contexto se encuadran las intervenciones del colectivo
Platoniq, el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) David
Casacuberta y el poeta onubense Antonio Orihuela.
Susana Noguero, Olivier Schulbaum e Ignacio García, de Platoniq, presentaron
la segunda fase del proyecto Burn Station, destinado a "dar a conocer los
contenidos de net labels y net radios" (sellos independientes y emisoras
de radio que emiten por Internet) mediante puntos de escucha y grabación
en cedé instalados en una red de centros colaboradores. Es decir, se
trata de una experiencia offline, que depende de la participación de
colectivos repartidos en diferentes puntos de España y de otros países
(Barcelona, Graz, Madrid, Huesca y Sao Paulo son algunos de los nodos en curso).
La Sala Endanza de Sevilla fue el escenario escogido por Platoniq, el pasado
jueves, para mostrar en acción su programa BurnZTation. Esta plataforma,
realizada con software libre, sirve como interfaz de una amplia base de datos
compuesta por grupos y autores de música independiente, así como
contenidos radiofónicos documentales de carácter social y activista.
El proyecto tiene varios objetivos. En palabras de Susana Noguero, se trata,
por un lado, de que los usuarios conozcan "una serie de contenidos críticos
que no están en otros medios"; de generar "una comunidad entre
los creadores independientes", y, en último lugar, "de encontrar
estrategias para crear una red de apoyo a la cultura alternativa y asegurar
la sostenibilidad del modelo de creación basado en las licencias libres".
El próximo paso de Burn Station será la inclusión de vídeo
en su base de datos, para lo que Olivier Schulbaum pidió la colaboración
de los programadores y autores interesados.
Posicionamiento ético
Otro de los autores que se refirió, durante el ciclo de conferencias
de Zemos98, a la difusión alternativa de música y otros contenidos
fue David Casacuberta, autor del libro Creación colectiva (Gedisa, 2003).
El profesor del Departamento de Filosofía de la UAB y veterano activista
de los ciberderechos alertó, a modo de ejemplo, del hecho de que "muchas
series de televisión no están saliendo en formato DVD por el pago
de las licencias de música", y saludó la iniciativa del Gobierno
brasileño de distribuir bajo licencias Creative Commons un gran volumen
de canciones de ese país.
"La creación colectiva", explicó, "no es una nueva
manera de hacer arte. Es un posicionamiento ético en relación
a la distribución de información, basado en la premisa de que
debe ser de libre circulación y accesible para todos". Pero también
es, añadió, "un paradigma económico, una forma diferente
de entender la producción y distribución de la cultura que no
pasa por las discográficas, las distribuidoras de cine y las multinacionales
en general".
Tras la conferencia de Casacuberta, el poeta Antonio Orihuela aportó
el componente literario a Zemos98 al presentar su libro Antonio X Orihuela,
una ingeniosa recreación de una vetusta novela del Oeste de Charles Dick.
Eliminando palabras del texto original, éste se convierte en la narración
de un viaje lisérgico, gracias a la omnipresencia del L.S.D.
El resultado, editado por el propio escritor y distribuido por AGH Impresores/LF
Ediciones, es "un intento de atacar toda la fanfarria en torno a los tan
cacareados derechos de autor", confesó Orihuela.
Su voluntad desmitificadora nos recuerda a DJ Spooky, quien, en su libro Rhythm
Science, lanza la siguiente advertencia: "Hoy, la voz con la que hablas
puede que no sea tuya".